Bordar y remendar el corazón

Actualizado: 7 jun 2020

Siempre que escribo sobre esto parto por aclarar: no soy psicóloga ni tampoco especialista en arte-terapia, soy bordadora, y lo que cuento es siempre solamente desde mi experiencia. Bordar -mi principal ocupación hace ya varios años- ha sido parte de un aprendizaje vital que no termina, y que empecé cuando al fin encontré un camino fuera de la depresión y del doloroso duelo que viví por demasiados años. No puedo decir que el bordado me haya curado -creo que eso sería exagerar- así que no lo planteo como un remedio en si mismo, pero lo reconozco como pieza de una serie de decisiones y acciones que tomé para volver a ser feliz.


Viví años -muchísimos años- abrumada por "Una serie de eventos desafortunados", que arrastré conmigo desde la adolescencia hasta mis 30s y claro, para por fin sanar, debí mirar los demonios interiores de frente, hundirme en mi, y buscar en la oscuridad todo lo que no quería encontrar: hice terapia por casi dos años con una mujer que fue mi guía, y mi apoyo en esta aventura tan dolorosa (si lees esto, te agradezco mil veces Gabi Gaviota). Y fue curioso, porque al mismo tiempo que empecé a entender lo que pasaba conmigo, y al mismo tiempo que cambiaba cosas para estar mejor, tomaba la aguja y el hilo, y le iba dando tiempo a la creación...me parece que esto fue porque mi ánimo al fin me permitía tomar acción, pero también debió ser por instinto: hacer imágenes para comunicar es mi mayor pasión, dediqué mis estudios y mi carrera a esto, realizando esas imágenes en distintos soportes con más o menos éxito, pero siempre aprendiendo, hasta que el hilo y las agujas se convirtieron en mis nuevas herramientas de creación.

Cuando empecé a bordar no tenía la claridad de lo que iba a significar para mi, ni tampoco entendía bien lo que estaba construyendo; sólo bordé, bordé, bordé sin parar; hoy miro atrás y veo que en este hacer frenético, con cada puntada dada he ido remendando mi corazón, y poniendo en la tela lo que no quiero ya decir con la voz, porque he silenciado el dolor aprendiendo de él.



Bordé para mostrar la cicatriz que tengo por la enfermedad y muerte temprana de mi padre, bordé para dejar huella de que mi cuerpo sangró cuando dos embarazos no prosperaron, bordé para recordar que en la naturaleza encuentro el sentido, bordé para celebrar que estoy viva, y para sentir el tiempo pasar con plena conciencia de él ❤️🌿.


Hoy, l@s invito a bordar para procesar cosas que a veces nos cuesta entender, para dejarnos sentir amor, dolor, felicidad; para dejar testimonio de que hemos vivido, para entretenernos y pasar el rato, para protegernos de lo duro que está el mundo, para conectar con otr@s y sobretodo para conectar con nosotr@s mism@s.

¡A tomar las agujas compañer@s!


#bordarparasanar

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